![]() |
|
|
Las máquinas de limpieza del Ayuntamiento siembran el pánico en Madrid
Los nuevos artefactos adquiridos por el alcalde han provocado ya más de 600 infartos entre la población madrileña
FEDERIDO G. LORCA | Madrid
Éstas fueron las últimas imágenes que se llevó de este mundo Pilar Burguillo Laparo, fallecida de un ataque al corazón al salir de su propio portal. No se trataba de la última producción made in Hollywood sobre alienígenas invasores, sino de una escena que se viene repitiendo en los últimos meses en las calles de Madrid: la de ciudadanos aterrorizados ante las nuevas máquinas destinadas por el Ayuntamiento a la limpieza de la ciudad. En el caso de la difunta Pilar Burguillo, se trataba del modelo prototipo denominado Thermal Finisher (destructor termal, en español), fabricado por la empresa Ultimate Devastation de Dallas, que también surte de tecnología avanzada a los gobiernos de Israel, Pakistán y Sudán y al Departamento de Defensa de EEUU. La máquina estaba en fase de pruebas, pilotada por el Barrendero de Pruebas Avanzado (BPA) Andrés Delgado Chaparro, que no daba crédito a lo acontecido: «No la ví salir, estaba mirando al suelo y metiéndole el turbo al tubo, y con la escandalera que se monta no se oye nada, de hecho me suele dejar completamente sordo hasta un par de días después», nos grita, afectado aun de cierta sordera, el atribulado operario, cuyo contrato temporal suscrito con la ETT Temposa ve peligrar ahora por un celo de limpieza llevado hasta sus últimos y más dramáticos extremos.
Prótesis de incineración
Pero no es un caso aislado. En las últimas semanas, las salas de urgencias de los principales hospitales madrileños se han visto invadidas por una avalancha de pies de viandantes seccionados de cuajo por las escobillas de titanio con las que las nuevas UMA (Unidades Móviles de Abrasión, el nuevo modelo de camiones cepilladores de asfalto incorporados al servicio de limpieza municipal) barren los bordillos de las aceras de la ciudad. «A veces, hemos podido salvar gran parte del pie», comenta el portavoz del Hospital de La Paz, Luis Hidalgo Tellé,«pero en la mayoría de los casos, sus dueños tendrán que usar tallas de zapatos mucho menores, si es que pueden ponerse zapatos en absoluto. " Lo cierto es que muchos ciudadanos temen salir a la calle, y que una cierta sensación de paranoia flota sobre Madrid. El concejal del Servicio de Limpieza y Desarrollo Medioambiental, Alberto López Viejo, no comparte eta imagen, que califica de «apocalíptica», y defiende las medidas adoptadas hasta ahora: «Es lógico el miedo a lo nuevo, sobre todo por parte de la gente mayor, que siempre ve la tecnología como algo amenazante», argumenta el concejal, «El SLDTM (Servicio de Limpieza Definitivo, la respuesta del Ayuntamiento de Madrid a la creciente suciedad de las calles de la capital) es una medida que veíamos como imprescindible para ofrecer una cara limpia de la ciudad a los visitantes de los Juegos Olímpicos de 2012.»
Con un montante total de 113,6 millones de euros (un 160 por ciento de incremento respecto a los 42,6 actuales), el presupuesto dedicado a hacer de la capital un sitio salubre y apto para acoger los hipotéticos Juegos de 2012 supera ampliamente el destinado a asuntos sociales en toda España, o al PIB de Burkina Faso. «Las cifras no son lo más importante», aclara Alberto López Viejo, «sino el saber que Madrid se encuentra a la cabeza tecnológica mundial en lo que se refiere a la lucha contra la suciedad.» Tal esfuerzo económico ha sido posible gracias a la desinteresada participación de empresas punteras de robótica y alta tecnología como Absa, Urbaser, Cespa, Tecmed, Ferroser y Sufi que, según el concejal Viejo, «buscan una sinergia de grupo que catalice las potencialidades de la cooperación empresarial madrileña. La motocaca era sólo el principio de algo mucho más grande, algo que hemos llamado Operación Limpieza Infinita.» Pero desde aquella entrañable motocaca que el funcionario de rigor empuñaba como un picador montado en una motocicleta, a los modernos Juggernauts que figuran en la agenda de la Concejalía de Limpieza, va un largo trecho tecnológico. Con o sin sinergia de grupo, el despacho del concejal se muestra literalmente forrado de planos y diagramas de las nuevas máquinas que el Ayuntamiento ha comprado, y que se pondrán en servicio durante los próximos dos años. Es el caso del singular Absorbedor Plasmático de Heces, un gran embudo dorado que porta el operario entre las piernas al caminar, y que cuando éste flexiona las rodillas genera un «campo de plasma hipercrionizado» que reduce a polvo toda sustancia orgánica en descomposición situada a tres metros a la redonda. O como el incinerador Flaming Void, un ingenioso mecanismo parecido a un casco que el operario coloca en su cabeza y que, merced a las «bobinas de ultrarresistencia Fanssen» situadas en su circunferencia, incinera literalmente todo el papel y los resíduos que contengan celulosa en un radio de 20 metros.
Folletos de artefactos con nombres igualmente prometedores, como el Canine Decoy 9000, un robot con aspecto de perro que grabará inadvertidamente a los ciudadanos que no hagan uso de las bolsas para recoger las heces de sus mascotas y que expenderá la correspondiente multa online mediante una red inalámbrica. Asimismo, la respuesta municipal a los estragos del botellón será el voluminoso Unmerciful Glass Recyclator, un vehículo de cuatro ocupantes similar a una tanqueta que, provisto a ambos lados de dos «potentes martillos hidráulicos revestidos de tungsteno», machaca todo el vidrio arrojado al suelo y lo transforma en botellas nuevas, gracias a su horno nuclear incorporado. «Todo con vistas a ofrecer a los ciudadanos de Madrid una ciudad limpia, luminosa y vivible», explica López Viejo. Por su parte, algunos empleados de las empresas subcontratadas por el Ayuntamiento empiezan a quejarse de las condiciones de trabajo que la nueva tecnología implica. La mayoría de los preguntados por este periódico, aparte de padecer de cierta dispersión mental, caminan encorvados y demuestran dificultades en la audición. Sólo uno de ellos, Luis Cantero, conocido como Pastis entre sus compañeros, se mostró ilusionado ante la perpectiva de usar «nuevas máquinas con más capacidad de destrucción y caos».
|
|
® EL DIPLOMÁTICO es una publicación satírica, iberoamericana y mensual que permite la reproducción de sus artículos siempre y cuando no se usen con fines comerciales y se cite adecuadamente la fuente, el vínculo de procedencia y el siguiente aviso legal: AVISO LEGAL: Todo lo publicado en estas páginas es falso. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. |