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Jueces, fiscales y abogados celebran el Día del Orgullo Ley
Los profesionales españoles del Derecho desfilaron por las calles de Madrid en una gran caravana de togas multicolor
MIGUEL HERNÁNDEZ | Madrid
Los miembros de este colectivo se quejan de que su atuendo oscuro provoca que los acusados les den el pésame en los tribunales o les confundan a menudo con sacerdotes. «Se arrodillan y nos piden confesión», asegura María Sanchidrián, abogada en ejercicio. El Estatuto de la Abogacía establece en su artículo 5.3 que los letrados «comparecerán ante los Tribunales vistiendo toga y potestativamente birrete, sin distintivo de ninguna clase salvo el colegial y adecuarán su indumentaria a la dignidad y prestigio de la toga que visten y al respeto a la Justicia». Este mismo documento otorga a los decanos de los colegios la prerrogativa de llevar «vuelillos en sus togas» y al resto de miembros de estos organismos a «llevar vuelillos en la toga si tradicionalmente tuvieren reconocido este derecho». Esta situación explicaría, según los organizadores del acto, los problemas por los que atraviesa la Justicia española: masificación en los tribunales, expedientes atrasados y casos que prescriben por falta de recursos materiales y humanos. Un portavoz de la OIJ reconoció, no obstante, que el color negro de las togas «es mucho mas sufrido que el fucsia, el beige o el azul turquesa, aunque salen peor los lamparones de ceniza».
«Como cucarachas»
Para demostrar su teoría, González Carchenilla se puso un canesú arco iris y subió el dobladillo de su toga, para desfilar después con paso firme -aunque sugerente- sobre una de las carrozas de la comitiva. «¿No es más/menos cierto que me queda fenomenal?», interrogó el fiscal a una abogada, mientras su improvisada performance arrancaba los aplausos del público. El desfile, al que asistieron más de 300.000 personas, según los organizadores, y «unas seis o siete», según la policía municipal, contó con la presencia de destacadas figuras de la moda, como la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, que se ofreció a diseñar para los magistrados unas llamativas togas con forma de corazón legislativo. Por su parte, el ministro de Justicia, José María Michavila, calificó el acto de «mamarrachada» y rechazó cualquier ampliación de los partidas presupuestarias dedicadas al vestuario judicial. «Todo el mundo sabe», dijo Michavila, «que el color negro es mucho más sufrido que el fucsia, el beige, o el azul turquesa, aunque salen peor los lamparones de ceniza».
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